Trastornos de conducta infantil

Es posible que un trastorno por déficit atencional con hiperactividad e impulsividad (tríada del Déficit Atencional) sea un comportamiento perturbador ya que afecta más el comportamiento y las relaciones interpersonales, a diferencia de un déficit atencional sin hiperactividad que afecta más el rendimiento y no es un comportamiento perturbador.
Por esto, el manual diagnóstico parte, dentro de los trastornos disociales, con el trastorno por Déficit Atencional con hiperactividad, ya que cuando va unido con impulsividad puede ser un antecedente de un trastorno disocial, es decir, puede llevar a que transgreda las reglas familiares, sociales y además son niños retados, castigados, que se centran en sus aspectos negativos y por ende, son muy rechazados así como aislados. Todo esto, produciendo una imagen de sí mismos bastante negativa que se potencia con una baja autoestima. Es muy esperable entonces, que estos menores estén expuestos a incorporarse a un grupo negativo ya que son fácilmente aceptados y pueden caer en conductas transgresoras. De aquí radica el hecho de que es importante el poder ir tratando a los niños y adolescentes con Trastorno por Déficit de atención.

( Psicólogo infanto juvenil Ariel Garay – Fono: 22-2452152)

trastornos de conducta analizados por psicologo infantil

Con o sin T.D.A.

Diagnóstico Diferencial entre niños con Trastorno por Déficit atencional (T.D.A.) y niños sin éste:

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  • Los niño que son muy activos, se confunden con T.D.A. con hiperactividad, ya que cuesta distinguir la línea de actividad
  • Los niños con temperamentos difíciles ya que son niños más activos, con tiempo de atención corto, con ritmos de sueño variable, más irritables, negativos, que se excitan mucho frente a situaciones estimuladoras.
  • Los niños sin T.D.A. sometidos a una educación caótica, es decir, sin límites, duermen a cualquier hora, sin horario de comidas, etc.
  • También niños sobreprotegidos con pocos límites, dependientes, inmaduros caracterológicamente, en el colegios son pasivos, dependientes y sin interés por el aprendizaje, son niños poco eficientes. Por ejemplo: en las evaluaciones, presentan menores puntajes en pruebas de conocimientos ya que son niños pasivos frente al mundo.
  • Tb niños con problemas auditivos y de lenguaje que se confunde con T.D.A.
  • Niños que presenten problemas intelectuales, porque son niños que no logran comprender bien, no siguen instrucciones a la primera vez, pero en realidad se debe a que no oyen o no entienden
  • Niños con trastorno emocional por ejemplo: trastorno de adaptación o reactivos, ya que el estrés genera ansiedad y ésta interfiere en la atención y la memoria (no siendo problemas neurológicos como el T.D.A.)
  • También en reacciones depresivas ya que desmotivan, baja la atención y el interés, además de llevar a que sean niños irritables.
  • Dentro de algunos trastornos más severos como un trastorno de ánimo profundo, por lo cambiante que se muestran, aparecen reacciones intensas y que se confunden con T.D.A.
  • También niños con un desarrollo de personalidad limítrofe, porque son muy impulsivos y eso les lleva a dificultades en las relaciones.
  • Niños que están dentro del espectro autista ( ejemplo: Trastorno de Asperger y Autismo propiamente tal), ya que con sus dificultades a nivel de contacto, aparecen desconectados, con poco interés con el medio y en los aprendizajes escolares.

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Trastorno negativista desafiante

Tiene que ver con una forma de identificar un comportamiento, pero este trastorno no es aislado, sino que es parte de un desarrollo del carácter del niño, es decir, un niño que no atravesó bien la etapa de oposicionismo (entre los 2 y 4 años) y que llevó a que el  niño vaya armando una forma de ser donde los comportamientos desafiantes y opositores son centrales. También niños que la han cursado bien, pero que en la pre-adolescencia aparecen estos comportamientos negativistas. Es importante considerar que si estos rasgos caracterológicos persisten en el tiempo, estamos con riesgo que se vaya desarrollando un trastorno disocial.
En la conducta negativista desafiante, se plantea un patrón recurrente de comportamiento negativista, desafiante, desobediente y hostil, dirigido a figuras de autoridad, siendo un comportamiento que persiste por lo menos durante 6 meses y en que deben aparecer por lo menos 4 de los siguientes comportamientos:

  • conductas de cólera
  • discusión con adultos
  • desafío a las demandas del adulto
  • provocación deliberada a otras personas
  • que frecuentemente acusa a otros de sus errores o mal comportamiento
  • se siente molestado y susceptible por los demás
  • a menudo es colérico y resentido
  • a menudo es rencoroso y vengativo

Esto es un conglomerado de síntomas que llevan a lo negativo, oposición, provocaciones, etc. Este tipo de trastorno se da con mucha mayor frecuencia con niños de temperamento difícil, muy activos y en familias en que hay poca persistencia en los vínculos del cuidado o una disciplina muy rígida, inconsistente o negligente. Se ha visto también que durante la edad infantil este trastorno tiene mayor prevalencia en hombres, pero a medida que se acerca a la pubertad se equipara con las mujeres y aparece habitualmente primero en el hogar y luego se va expandiendo a otros lugares y personas. En general aparece antes de los 8 años de edad y no más tarde del inicio de la adolescencia. Hay un patrón familiar que es frecuente en este trastorno y es el de padres con un trastorno disocial, o presencia de Déficit Atencional, un trastorno afectivo o consumo de sustancias, así como temáticas familiares como lo son parejas conflictivas.

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Trastorno Disocial

Es importante tener en cuenta que siempre que se presente una conducta trasgresora en el niño, hay que mirarla. Al principio puede ser una conducta inmadura, pero pasado los 5-6 años, el niño ya tienen cierta conciencia y por lo tanto, si persisten es importante atenderlas, ya que pueden transformarse en un trastorno disocial.
            Si un niño roba, es importante que devuelva el objeto ya que debe haber una consecuencia lógica a la acción, una reparación por parte de él, que el niño reflexione y así que sea capaz de rescatar el valor detrás de la acción.
            Un Trastorno Disocial es un acto trasgresor donde es importante ver el motivo que lo lleva, como vivenció el acto, cómo lo hizo y qué pasó después con él desde el punto de vista afectivo. También qué pasó al verse descubierto, puesto que puede ir desde un robo impulsivo (sin motivación previa) a un robo planificado (pudiendo darse la existencia de una carencia o necesidad no resuelta).
            Un trastorno disocial es un patrón de comportamiento persistente y repetitivo en que se violan los derechos básicos de los otros o importantes normas sociales de acuerdo a la edad. Estos comportamientos se dividen en 4 tipos:

  • Comportamiento agresivo a personas y animales
  • Comportamiento de destrucción de la propiedad (escaparse de casa)
  • Comportamiento de fraudulencia o robo
  • Comportamiento de violaciones graves de normas

Si este trastorno se prolonga, pasaría a ser en la etapa adulta un trastorno antisocial con una estructura limítrofe a la base.

 Hay dos tipo de estos trastorno disociales:

  • Que se inician en la edad infantil (más frecuente en hombres)
  • Que se inicia en la adolescencia (parejo en hombres y mujeres)

Los trastorno de inicio infantil son más graves, ya que cuando este tipo de conductas se inician antes de los 10 años, tienden a persistir a lo largo de la vida y se ha visto que en el adulto, evoluciona con violencia física. Al ver la vida de ese adulto, podemos observar que de niños venían con negativismo desafiante, problemas con compañeros, con comportamiento oposicionista, vandalismos, abuso de sustancias. El eje conductor que se mantiene siempre es la agresividad, más que las conductas específicas.
Este trastorno, cuando se inicia en la adolescencia (no antes de los 10 años y no ha habido ningún comportamiento perturbador previo) es frecuente que sean detonados por comportamientos precoces en áreas de la sexualidad, experimentaciones con drogas y alcohol. Este tipo de conductas, hacen a los adolescentes sentirse más grandes y les permite asociarse con grupos más transgresores. Por lo tanto, este tipo de trastorno disocial tiene mejor pronóstico, ya que tiende a persistir menos debido a que tienen una organización de personalidad relativamente mejor.

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